jueves, 24 de marzo de 2011

De cómo me quedé fuera de casa. El día de mi cumpleaños.

Que no era mi cumpleaños. Era el de madre. Pero quedaba más dramático en el título. ::I like drama::

De esto que te levantas emocionada (o te levantan tú muerta del sueño y la otra emocionada) porque es el día del socio en la Fnac y te quieres regalar un netbook (mirado y remirado, es decir, que vas a tiro hecho) y desayunas, y miras la hora, y se va haciendo tarde, y te imaginas a centenares de personas entrando por la puerta de la Fnac queriendo comprar tu maravilloso portátil antes que tú y te impacientas. Mucho. Y entre la emoción y las prisas abres la puerta, sales de casa, dices "venga vamos" y salís las dos y una cierra y la otra dice "¿dónde están mis llaves?"

Silencio sepulcral.

"¿Dónde las tenías?" "En la puerta"

A esto que entonces la que sí ha salido con las llaves las mete en la cerradura... oh. Que chocan con sus tocayas que están al otro lado. Y aunque intentas empujarlas desde el exterior las del interior están muy modositas puestas y no se mueven. Nada. Ni un ápice. Ni se asustan siquiera. En esto que te entra la risa nerviosa (que no soluciona nada pero lo hace todo más llevadero) y empiezas a echar cuentas de los números a los que sale un cerrajero y oye, qué caro va a salir el notebook.

Entonces es cuando te planteas seriamente qué hacer. Una seria encrucijada que madre resuelve con un "vamos a por el ordenador". A mí se me había pasado seriamente quedarme vigilando la puerta. (Cómo si se fuese a ir volando o algo). Pero si por lógica está cerrada y no se puede abrir... pues no se puede abrir, ¿no? Y ya sería casualidad -dice- que alguien justo intentase robar... Oye, pues eso te deja un poco con el run-run.

La cosa es que te vas... blablabla... y la gente llama a madre porque, atención, sigue siendo su cumpleaños y claro, pues le cuentas la anécdota, y de pronto todo el mundo es súper sabio y se convierte en MacGyver y dicen cosas cómo "hombre, mete una radiografía y la abres" (como la cosa más natural del mundo que hace uno todos los días). Sí hombre, claro, espera que me saco esta radiografía que siempre llevo en el bolso para cuando salgo sin llaves de casa. O "con una tarjeta" y miras todas tus tarjetas pensando, ¿a cuál de ellas quiero menos? Y todas te miran con sus numeritos tristes como diciendo "yo soy útil te doy un montón de puntos y te hago descuento no me mates a mí por favor nooo".

Así que después de comprar ordenador, madre, en su infinita sabiedad (que no sabiduría que eso es de ancianos), decide avisar al seguro (que para eso se tienen) y el seguro dice que entra. Así que volvemos a la puerta (que sigue en su sitio) y como el que espera desespera, pues haces esto de volver a intentar abrirla (por el puro placer de saber que no vas a conseguirlo) e intentas absolutamente de todo. Meter la llave. Abracabra. Telequinesis. Ábrete Sésamo. Pero oye, ni con esas. Y tras un rato de intentos de proyección astral, el cerrajero llega, con un cuaderno, paseándose, tranquilo, rutinario. -No lleva herramientas- Porque oye, debería llevarlas o algo, ¿no?. Y cuando llega se saca del bolsillo del mono una tarjeta, la mete por la puerta, de abajo a arriba (esto es para hacer un 2 en 1 y que sepáis abrir una puerta -ajena o propia- una vez leáis esta entrada) y cuando encuentra la cerradura tira de la puerta, para arriba y... plop.

Eso sí que es magia. Tres segundos de lo que debe de ser el trabajo mejor pagado del mundo. "Si te va mal la cerrajería ya sabes a qué puedes dedicarte" Se te ocurre. El señor te mira serio. Te lo ahorras. Rellena su informe. Firmas. Se va.

Y entras por la puerta recordando eso que se dice que uno no sabe lo que tiene hasta que se pierde. Besad vuestras llaves. Entrad en casa. Cerrad por dentro.

A todo esto tengo que decir que el notebook ha llegado roto. Así que madre me ha dicho que os ponga de moraleja esto: Más vale trabajar que pedirse días libres. Sale más rentable.

Pero yo también os dejo otra,

Moraleja: ábrete un blog. Si tienes un día en el que no deberías haberte levantado al menos puedes pensar "ya tengo algo con qué actualizar mi blog".

¡¡Felicidades mamá!!

miércoles, 16 de marzo de 2011

Estar está, aunque no brille.

Qué triste, ¿no?. Click. La luna, digo. Click. A veces brilla tanto como una estrella del cabaret. Click. Sí, del cabaret, no de esas que comparten el cielo con ella. Click. La luna brilla más. Click. A veces, digo, porque no siempre. Click. A veces también se esconde y no puedes verla, aunque sabes que está ahí. Click. La intuyes, la sientes, sabes que es un punto inalterable. Click. Aunque no esté está aunque no brille brilla. Click. Es la luna, te dices, que sólo brilla cuando quiere y cuando no quiere no brilla pero sigue estando ahí. Click. Quizás sólo haya que esperar a que brille otra vez. Click.

sábado, 12 de marzo de 2011

De genios que se crean a sí mismos


Cuando una persona es descendiente de un virrey español del Perú y nieto de una revolucionaria feminista, con un padre republicano que huye con su familia a la Patagonia, su vida ante todo digamos que no es normal. Y realmente cabe esperar que se convierta en un verdadero genio. O un loco, que a veces viene a ser lo mismo. He leído a Dalí, pero Dalí querido, Gauguin te sobrepasa en casi todo (aunque tú siempre serás más escatológico).

Estoy enamorada de este hombre, Paul Gauguin, y sólo llevo una cuarta parte leída de sus cartas. Es un amor platónico hacia su genialidad, arrogancia y su soberbia. Porque claro, dejar a la mujer y a los hijos para ser mártir de la pintura moderna es como para darle en todo el cogote (así que mi amor no va por esos derroteros, no).

Inciso: Debió disfrutar mucho con el onanismo queriéndose tanto como se quería.

Pero Gauguin es grandioso, no sólo por su pintura, sino por la forma en la que se expresa. Estoy disfrutando como una enana leyéndole, subrayando con un lápiz cada frase que me gusta y sujetándome las manos para no subrayar el libro entero. Pero quiero compartir parte de esa genialidad con vosotros, queridos y contados lectores, y si no os orgasmáis como yo, tranquilos, significará que estáis cuerdos.


"De aquí a un mes me quedaré sin blanca, el cero es una fuerza muy negativa"

"Un consejo, no pinte demasiado del natural. El arte es una abstracción, extráigala de la naturaleza soñando ante ella y piense más en el proceso creativo que en el resultado."

"Sí, señores, hay que tener una imaginación formidable para adornar una superficie cualquiera con gusto y se trata de un arte abstracto que no tienen nada que ver con la imitación servil de la naturaleza."

"Pero, qué podemos hacer, más que rabiar, luchar contra todas las dificultades; e, incluso vencidos, seguir diciendo: siempre y siempre".

"Rembrandt, un león temible que a todo se atrevió"

"Sólo es un gran artista el que puede aplicar con acierto sus preceptos más abstractos de la forma más sencilla posible"

"En el arte, el estado de ánimo en que uno se encuentra representa las tres cuartas partes; es preciso, pues, cuidarlo si se quiere hacer algo grande y duradero".

"En el fondo son buena gente que no tienen más culpa, que la de ser totalmente mediocres"


Paul Gauguin (1848 - 1903)

jueves, 10 de marzo de 2011

El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto

Reconozco que me hace gracia la reacción de la gente cuando le dices que estudias Historia del Arte, porque siempre son dos extremos totalmente opuestos, o les maravilla y saltan con eso de "qué bonitoooo yo quería estudiarla" o ponen una cara de terror que intentan mezclar con una sonrisa para que no les note que les parece la opción más horrorosa del mundo mientras que te dicen "ah. ¿Y te gusta?".

Siempre me ha recordado a la película de Pretty Woman cuando Richard Gere le dice a Julia Roberts que la ópera cuando la ves por primera vez o te encanta o la odias pero que no hay términos medios. Así que supongo que Historia del Arte es como ir a la ópera y reconozco que yo también me mee de gusto en las bragas (digo, que la Traviata me embriaga) cuando comencé la carrera. Lo cuál también tiene su mérito empezando porque en primer año no sales del románico y el gótico y yo soy chica de contemporáneo. ¿Una silla encima de un montón de productos de desecho? Me encanta. Me emociona. De primeras porque no tengo porqué aprenderme pasajes bíblicos para poder apreciarla, y luego porque adoro todo lo que sea creatividad que esté unida a la rebelión.

Esto no significa que en el arte contemporáneo haya mucha mierda (a veces incluso literalmente), pero si puedes expresarme todo un mundo con dos líneas y tres colores te querré por siempre. Supongo que la cuestión está en saber mirar o en querer mirar. En saber que un corazón puede ser representado con arterias, o dibujarlo como un niño, o representar la fuerza con la que nos arrastra de un lugar a otro. Y que ninguna de esas formas de representación es mejor que otra porque represente mejor la realidad o lo que a la gente de a pie le parece de buen gusto. El mundo es un lugar caótico y queremos que el arte siga siendo clásico, cómo una satisfacción interna de poder controlar todo lo que se nos está yendo de las manos. Sinceramente creo que el arte contemporáneo no gusta no porque no se entienda, sino porque es un reflejo de lo que sabemos que somos y no queremos ser. Es un reflejo de nuestra pasividad, de nuestra hipocresía.

"Esto no es arte" - ¿qué es el arte? - silencio.

Y también reconozco que todo lo que ofenda a la gente "tradicional" me causa un placer in extremis.

El "buen gusto" como norma equivale a una amonestación para que neguemos nuestro sincero gusto y lo sustituyamos por otro que no es el nuestro, pero es "bueno".
José Ortega y Gasset.

 

martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo

Buenas noches...

"Cuando el primer bebé rió por primera vez su risa se rompió en mil pedazos, que se desperdigaron. Y ese fue el comienzo de las Hadas"



Siempre es bonito poder seguir soñando. Si alguna vez dejo de hacerlo posiblemente moriría de pena.
No dejéis nunca de soñar.

sábado, 5 de marzo de 2011

De margaritas y otros cuentos

No jodas. ¿En serio? Pues me dejas a cuadros chica, sí sí en serio, vamos que me pinchas y no sangro, de verdad, lo juro, qué fuerte, pero mucho mucho, increíble.

Ajá.

Y en realidad no te importa una mierda lo que te están contando. Pero haces como que sí, porque la otra persona no tiene la culpa de que a ti no te importe un carajo cosas que ni te van ni te vienen, y porque cuando a ti te pasen cosas que creas que merecen la atención de un tercero esperas la misma atención fingida.

Lo malo viene cuando alguien te demanda atención de verdad y tú en tu cabeza estabas bailando con falda hawaiana al ritmo sinuoso de una música exótica. Y te preguntan la opinión, y entonces recapitulas toda la escasa información que has recogido entre movimiento de cadera derecha, movimiento de cadera izquierda. Tíos. Ajá. Cabrones. Ajá. Todos. Ajá. Tanta verborrea para decir algo que se puede resumir en tres palabras y que es vox populi entre las féminas. Ya tía. contestas. A ver. Y la otra va y se para a ver qué ves de verdad. Es que es difícil. Continúas. Que no es que no te haya estado escuchando, es que es la misma canción con distinta orquesta y director, pero básicamente viene a ser lo mismo.

Ellos malos. Ellas víctimas buenas.

¿Es que a nadie más le gusta ser una zorra despiadada? Es decir, ¿a nadie más le gusta decir que es una zorra despiadada? La gente tiene un gusto extraño en eso de querer ser las víctimas. Pobre yo. Pobrecito de mí. Él (o ella) fue el culpable. Yo soy la santa más santa del mundo mundial entero.

Puta gente mentirosa.

Mira que si hubiese tanta bondad en el mundo eso se notaba, que sino de qué tanta guerra y tanta tontería. Nuestro mundo se reduce a una margarita en el que vamos saltando de pétalo en pétalo y a veces "Te quieren" y otras "No te quieren". Y a veces quieres tú, y a veces toca que quieran los demás. Y a veces queremos y no nos quieren así que los demás son malos y nosotros buenos. Y a veces nos quieren y nosotros no queremos y eso se calla, porque los malos siempre son los demás, aquí nadie ha hecho daño a nadie hasta que se demuestre lo contrario.

Todo el mundo es moralmente correcto... cuando se requiere. Lo que significa que todo el mundo es hipócrita en su justa medida, porque como dice el refrán, Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la vara en el propio.

¿Moraleja? Deja de oler el culo de los demás y huele la mierda que vas dejando. Tú rastro también apesta.

viernes, 4 de marzo de 2011

Reflexiones que no llevan a nada.

Existe una delgada línea entre las cosas que tenemos, las cosas que nos merecemos y las cosas que creemos merecer. Y evidentemente todas estas cosas la mayoría de las veces no están relacionadas entre sí. El mundo está llevo de arbitrariedades que navegan solas y a la deriva por el vasto universo, sólo que de vez en cuando confluyen entre sí en un momento determinado y preciso, dando eso que llamamos "malas" o "buenas" rachas.

De ahí que a veces tengamos las cosas que nos merecemos y otras aún mereciéndolo se vayan lejos, lejos más allá del horizonte.

Pero no es todo cuestión de cómo sople el viento, no, no voy a dejar todo el peso del mundo al azar. Reconozco también creer (o querer creer) que nosotros somos los que hacemos que la balanza vaya hacia un lado o hacia otro (aunque a veces las musas nos abandonen y nos dejen con el culo al aire). Que el esfuerzo sirve para algo y no es solamente un espejismo o una excusa de aquellos que no tenemos otra cosa a la que recurrir si no es a la de nuestro propio trabajo.

Las cosas que creemos merecer hay que buscarlas, trabajarlas y esperar a que los planetas de alineen a nuestro favor. Las mejores cosas que pueden pasarnos son mitad de esfuerzo y mitad de suerte, y es difícil que una cosa funcione sin la otra.

Reflexión tonta que viene por una conversación con Julia (la de la locura de ofelia), en la que nos quejábamos por no tener ciertas cosas que nos merecíamos, y es cierto. A veces para calmar mi frustración sobre no tener cosas que me merezco, me paro a pensar y reconozco las cosas que tengo y que no me merezco, haciendo así unas balanza con las otras y llegando a un imperfecto equilibrio que me deja seguir avanzando.

Y para decorar esta entrada (que no irá a los anales de nada), y porque hoy después de MESES he abierto Photoshop por primera vez, fotillo al canto. Tendrías que ver la original, daba pena.